domingo, 24 de abril de 2016

Consumo: concepto "habitus"

El concepto de habitus es el elemento central de la teoría sobre el consumo en Bourdieu, en él expresa la oposición entre dos elementos: la estructura social, mediante los estilos de vida en el ámbito del consumo, y la producción.

Bourdieu define los habitus como “sistemas de disposiciones duraderas, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes, es decir, en tanto que principios de generación y de estructuración de prácticas y representaciones” (Bourdieu 2000a: 256). Los habitus son por un lado una estructura estructurante, producto de la estructura social que organiza las prácticas y la percepción de estas. Por otro lado, es estructura estructurada, es decir, es también agente de la estructura social al constituirse como el principio de división en clases lógicas que organiza la percepción del mundo social, y a la vez es el resultado de la anexión de la división de estas clases sociales.

Bourdieu considera que el consumidor aparece ligado al habitus, con respecto al estilo de vida y a la manifestación de la publicidad. Así mismo, también señala la capacidad activa del sujeto que se encuentra como hemos dicho vinculado al habitus, y es este último el encargado de permitir que el individuo se niegue a determinadas prácticas de consumo impuestas por los productores. Esto hace que los fabricantes tengan que adaptarse al hábitus o gustos de consumidor. Es necesario mencionar también, que la capacidad de resistencia a las imposiciones de los productores en distinta en cada consumidor. 

Para Bourdieu:  los diferentes habitus conforman y dan origen al estilo de vida, por lo que el habitus se produce con anterioridad al estilo de vida. Por otra parte, el habitus actúa como generador de prácticas enclasables y a su vez, como sistema de enclasamiento de esas prácticas. En otras palabras, los habitus o gustos generan las prácticas de consumo y, a su vez, actúan como clasificadores de las mismas. Por lo tanto, tenemos que los habitus realizan una doble función en relación a las prácticas: generarlas y clasificarlas. Las prácticas y el estilo de vida tienen como rasgo en común el habitus. Ambos términos, prácticas de consumo y estilo de vida no son sinónimos, sino que uno genera a otro. Es decir, las mismas prácticas son las encargadas de producir o crear dicho estilo. 

Siguiendo con el estilo de vida, este requiere tanto de las prácticas como de los habitus. Ambos términos se condicionan, pero pueden también actuar de forma autónoma. Bourdieu enfrenta el habitus con el estilo de vida, concediéndole al primero un mayor poder explicativo y un mayor arraigo en las condiciones materiales. El habitus, como decíamos anteriormente, es el encargado de generar las prácticas de consumo, pero no es lo único, ya que de igual forma, también crea junto con las prácticas, el estilo de vida. Las prácticas de consumo adaptan las condiciones materiales y el estilo de vida intenta sobrepasar dichas condiciones. Es necesario decir también, que el estilo de vida transforma las prácticas de consumo en distinción. Es decir, las prácticas de consumo generan un estilo de vida que será distinto en las diferentes clases sociales. Los individuos que ocupen una posición elevada en la pirámide social y/o las clases altas, tendrán unas prácticas que les ubicarán dentro de un estilo de vida concreto y que será diferente a las prácticas y estilo de vida que mantengan las clases bajas o los individuos que se encuentren más abajo en la jerarquía social. Las diferencias en los gustos o prácticas pueden constituirse como un ejemplo de habitus.

El habitus es atribuido a todas las clases y subclases sociales, pero obtiene una mayor importancia en aquellas donde se produce la capacidad de elección. Bourdieu relaciona las clases sociales con el prestigio que proporcionan tener unos gustos o habitus considerados como superiores y legítimos. La estratificación vinculada al estatus va en función del poder económico, ya que el habitus se fundamenta en la posibilidad de poder elegir más allá de las necesidades. En este sentido el consumo queda restringido por el nivel adquisitivo de los individuos. Bourdieu considera la distinción se encuentra en un consumo de lujo frente a uno de necesidad. 

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