Su
principal impacto y aportación a la psicología social es el debate en el que se
sitúo para poder entender la interacción entre lo social e individual.
Bourdieu ofrece una teoría de la practica en la
que están presentes los determinantes estructurales de la acción social
cotidiana y la interpretación subjetiva que de dichas acciones hacen los
individuos que participan en ellas. (la doble dimensión del mundo social:
objetiva y subjetiva).
Rolando Coronado menciona que Pierre
Bourdieu se ha perfilado como uno de los teóricos cuyo esfuerzo de
investigación es considerado dentro de los mejores y mayores esfuerzos por conciliar
instancias teóricas presuntamente antagonistas (aquellas heredadas para la
ciencia sociológica desde los aportes de Marx, Weber o Durkheim) para llegar al
establecimiento de un cúmulo teórico ambicioso encaminado a ofrecer lecturas
todavía más profundas y reveladoras del espacio social, de sus actores y de sus
dinámicas de interacción.
El constructivismo estructuralista de
Bourdieu comienza con una labor de observación sobre la acción de los
agentes. Este punto no deja de ser esencial en todo momento del planteamiento
teórico. Gracias al despliegue de los esfuerzos de los agentes es que se
comprende su avance hacia el análisis del campo y de las estructuras que lo
rigen y que les dan coerción. Frente a ellas los agentes actúan con premura
visto que se hayan interpelados por las mismas constantemente.
Como ya se había anotado, los agentes ofrecerán
respuestas a tales interpretaciones a partir del bagaje cognoscitivo y empírico
del que dispongan en un momento dado. De los insumos extraídos de la experiencia
es que se fijan conocimientos que orientan las respuestas de los agentes,
seguramente unas más eficaces que otras, pero que indefectiblemente se validan
conforme van demostrando ser útiles y funcionales a la satisfacción de
necesidades y conservación de la integridad de los agentes. Cuando se
llega a este nivel de utilización de una serie de respuestas es que se habla de
un sentido práctico, donde concretamente se activan fórmulas ya validadas, si
se quiere, que economizan la reflexión -incluso la energía que conlleva a la
misma- encaminadas a la resolución de problemas prácticos que se suelen
presentan en la vida cotidiana así como en diversas esferas de la vida social
de los agentes, ciertamente requeridos de alternativas eficaces y eficientes.
Este sentido práctico se halla inscrito en el cuerpo de los agentes, en sus movimientos, en sus diferentes desenvolvimientos corporales, los cuales se activan ante la particularidad de la situación enfrentada. Dicho sentido práctico sería otro modo más de interiorización de aquellas estructuras sociales que, pese a sus constreñimientos por momentos asfixiantes, dotan a los agentes de pautas útiles que les permiten surcar los mares más procelosos de la vida social. En mundo cada vez más convulso y sensacionalista, demandante de acciones rápidas, un concepto como el del sentido práctico da luces sobre esto que durante todas estas líneas se ha venido hablando: la práctica de los actores, que no solamente se limitarían a reproducirlas sino que buscarían la posibilidad de reformular las estructuras en las cuales se mueven. De todo esto, se asiente que hay una intrínseca dialéctica entre el establecimiento de una estructura social y sus márgenes de coerción y los desplazamientos de los agentes, reproductores e innovadores según su particular proceso biográfico (Rolando Coronado).
Fuente: https://flakiscilt.wordpress.com/2014/03/22/impacto-de-la-teoria-de-bourdieu-en-la-psicologia-social/
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